Inercia
Partidas que se mantienen porque siempre han estado ahí, aunque el negocio haya cambiado.

El problema
Cuando toda la atención está en vender más, los gastos recurrentes, heredados o poco visibles pueden quedarse fuera de la conversación.
Rentabilidad y criterio
Un coste solo puede valorarse bien cuando se entiende qué función cumple y qué protege.
Hay gastos imprescindibles para prestar un buen servicio. Otros quizá admiten una renegociación, una reorganización o una forma distinta de gestionarlos. Mezclarlos conduce a decisiones rápidas que pueden ahorrar hoy y generar problemas mañana.
Por eso el punto de partida no es una cifra de ahorro prometida. Es una lectura clara de la actividad, sus prioridades y sus límites.
El gasto que no se cuestiona acaba decidiendo por la empresa.
Tres señales
Partidas que se mantienen porque siempre han estado ahí, aunque el negocio haya cambiado.
Pequeños pagos recurrentes que aislados parecen menores y juntos merecen atención.
Decisiones aplazadas porque no existe un mapa que ordene impacto, esfuerzo y riesgo.

El límite correcto
Es el criterio que ayuda a separar una mejora real de un recorte que debilita el servicio.